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GUÍA DE VALORACIÓN PARA ACCESO AL ORDENADOR
Una vez tenemos las condiciones adecuadas (descritas en pautas para acceso al ordenador) podemos iniciar el proceso de valoración del usuario en su relación con el ordenador.
Dando por supuesto que los aspectos psicológicos (motivación, expectativas,...) se han considerado convenientemente, y que se tiene claro el trabajo o actividad que el usuario va a desarrollar con el ordenador, nos quedarían por valorar sus capacidades físicas, sensoriales y psíquicas.
Las capacidades físicas se refieren sobre todo al manejo de ratón y teclado, que son los periféricos de entrada de información al ordenador por excelencia. Se trata pues de evaluar la capacidad que tiene el usuario para manejar dichos dispositivos.
El criterio lógico a seguir es valorar la capacidad para manejar los modelos convencionales, y si no es posible, buscar opciones desde la más sencilla (y por tanto barata) hasta la más sofisticada.
En la siguiente figura se listan las Ayudas Técnicas disponibles siguiendo este criterio:
En cuanto al ratón, partiendo de la valoración del convencional y en el caso de que el usuario no pueda realizar con facilidad el clic mientras mantiene sujeto el ratón, existen dos opciones: - Ratón convencional con entrada para conmutador externo - Ratón de bola o trackball, que elimina la necesidad de agarre y permite mover el puntero por la pantalla sin necesidad de realizar desplazamientos por la mesa (como exige un ratón convencional)
Si ninguna de las opciones anteriores es válida, pasaríamos a valorar el uso de Emuladores de ratón, comenzando por los de tipo joystick, y los de cabeza (si hay buen control de ésta), posteriormente con los de pulsadores, y por último y si no hay más remedio con los de barrido.
Además del criterio de sencillez y coste seguimos también el de mayor productividad en el trabajo, que está muy relacionado con el cansancio y la frustración (cuando hay que dedicar mucho tiempo para realizar poco trabajo). Un Emulador de ratón por barrido permite trabajar a una velocidad mucho menor que uno por pulsadores, y éste menor que uno de joystick,...
Las dos últimas opciones que aparecen en la figura han de valorarse separadamente del resto, ya que son de utilidad en casos concretos en los que se disponga de un Comunicador, o se crea conveniente adquirirlo para dar la posibilidad al usuario no sólo de manejar el ordenador sino de comunicarse. Ver Acceso al Ordenador mediante Comunicadores La opción de acceso mediante reconocimiento de voz puede ser válida si el usuario tiene buena articulación, el ambiente de trabajo no es ruidoso, y se tiene paciencia suficiente para realizar el entrenamiento requerido y hablar siempre con una entonación adecuada.
En cuanto al teclado los criterios se repiten, iniciando el proceso con el teclado convencional (al igual que con el ratón hay que explotar al máximo los ajustes que nos permite el sistema operativo, a través del panel de control y las Opciones de Accesibilidad).
Si el teclado por si sólo no es suficiente el siguiente paso sería utilizar una carcasa, que impide pulsaciones indeseadas y apoyar la mano sobre el teclado (lo cual puede reducir el cansancio). Si la persona no puede utilizar las manos existe la opción del licornio para teclear con la cabeza (exige buen control de la misma).
Cuando el teclado convencional con estas dos ayudas tampoco es útil deberemos elegir un teclado especial (reducido, ampliado o incluso con un funcionamiento "distinto"). Por ejemplo existe el teclado fonético-silábico que consiste en que cada tecla representa una sílaba y la disposición de las teclas tiene una ordenación fonética. Su diseño responde a criterios de aumento de productividad a la hora de escribir, ya que mejora el tiempo que se tarda en encontrar la tecla deseada y con una pulsación se escriben dos o más letras.
Por último, para usuarios con grandes problemas físicos existen los teclados virtuales, es decir representados en la pantalla del ordenador. Se pueden configurar de varias maneras, de forma que se puede escribir haciendo clic sobre las teclas o bien seleccionándolas mediante conmutadores externos y un sistema de barrido. En algunos modelos de teclados virtuales se permite diseñar la disposición de las teclas según las necesidades del usuario, así como incluir funciones de manejo de ratón, predicción de palabras, manejo de menús, etc...
En cuanto a la valoración de aptitudes sensoriales, nos centraremos en los sentidos vista y oido, asegurándonos de que el usuario es capaz de recibir correctamente la información que el ordenador le brinda desde sus dispositivos de salida (monitor y altavoces principalmente).
El primer paso será exprimir al máximo las opciones que nos de el sistema operativo para configurar el monitor (iconos grandes, contraste alto, puntero de ratón grande, avisos acústicos,...) Actualmente Windows ofrece incluso magnificadores de imagen dentro de sus Opciones de Accesibilidad.
Cuando la discapacidad visual es total (ceguera) no habrá más remedio que recurrir a ayudas técnicas específicas, como la línea Braille o los sintetizadores de voz para que el acceso sea posible. En estos casos recomendamos consultar a organizaciones especializadas en este tipo de discapacidad.
La dimensión psíquica del proceso de valoración de Acceso al Ordenador es la más compleja. Lo que podemos decir respecto a ella es que la persona que valore debe detectar que tipo de tareas (en forma de programas informáticos) es capaz de desarrollar el usuario. Hay que discriminar entre las dificultades propias de la tarea y las barreras que supone la herramienta (el ordenador en este caso). Hay una extensa gama de programas tanto de propósito general como orientados a personas con discapacidad, y no se trata aquí de catalogarlos. Simplemente deseamos indicar la importancia de realizar la valoración física y sensorial con programas que se adecuen a las capacidades psíquicas de la persona a evaluar, y que además la motiven si es posible.
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